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Así dice el apóstol Santiago (Santiago 5:13). Así también adoraban al Señor todos los puritanos de Nueva

Inglaterra en sus reuniones de iglesia del día del Señor, cantando salmos a capella de versiones métricas y rimadas del salterio. Esta era la adoración antigua de nuestros antepasados piadosos, la cual creían que era una ordenanza del Nuevo Testamento.

Con el fin de despertar entre los cristianos de Nueva Inglaterra la práctica de cantar los salmos, estamos ofreciendo copias gratuitas de Los salmos métricos de David (1650) a las que respondan desde cualquier lugar de Nueva Inglaterra. Si desea intentar cantar los salmos, intente unirse aquí. Para obtener una de estas copias gratuitas, escríbame a: mjives dot refparish at gmail dot com. Incluya su dirección, y se lo enviaremos por correo.

Considere cómo Juan Calvino recomienda el cantar salmos en su prefacio al salterio de Ginebra de 1543:«Por tanto, ¿qué se ha de hacer? Pues tener canciones no solamente honestas, sino también santas, las cuales nos sean como aguijones para incitarnos a orar y alabar a Dios, a meditar en sus obras, a fin de amarlo, temerlo, honrarlo y glorificarlo. Mas esto que dices. Agustín es cierto, que nadie puede cantar nada digno de Dios, sino lo que ha recibido de Él. Por lo cual, cuando hayamos andado por todas partes par buscar aquí y allá, no encontraremos mejores canciones ni más apropiadas que los Salmos de David; los cuales el Espíritu Santo le dictó e hizo. Y por consiguiente, cuando los cantamos, estamos seguros que Dios nos pone en la boca las palabras, como si Él mismo cantara en nosotros, para exaltar Su gloria. Por lo cual, Crisóstomo exhorta tanto a hombres como a mujeres y niños pequeños, a que se acostumbren a cantarlos, a fin de que esto sea una meditación para asociarse a la compañía de los ángeles.»

Thus, the Apostle James (Jas. 5:13). And thus, the New England Puritans who universally worshipped the Lord in their Lord’s day meetings with a capella psalm singing to metrical, rhymed versions of the Psalter. This was the old worship of our godly forefathers, which they believed was a New Testament ordinance.

In the interests of reviving psalm-singing among Christians in New England, we are offering three free copies of The Pslams of David in Metre (1650) to the first three who respond from anywhere in New England — provided you don’t already belong to a psalm-singing (EP) church or already have a copy. If you would like to try signing the psalms, try joining in here. To get one of these free copies, drop me a note at mjives dot refparish at gmail dot com with your address, and we’ll drop it in the mail.

Consider John Calvin’s commendation of psalm-singing in his preface to the Geneva Psalter of 1543:

So what are we to do? We should have songs that are not only upright but holy, that will spur us to pray to God and praise Him, to meditate on His works so as to love Him, to fear Him, to honour Him, and glorify Him. For what St. Augustine said is true, that one can sing nothing worthy of God save what one has received from Him. Wherefore though we look far and wide we will find no better songs nor songs more suitable to that purpose than the Psalms of David, which the Holy Spirit made and imparted to him. Thus, singing them we may be sure that our words come from God just as if He were to sing in us for His own exaltation. Wherefore, Chrysostom exhorts men, women, and children alike to get used to singing them, so as through this act of meditation to become as one with the choir of angels.”

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