The lamb is a symbol of everything tender, innocent, and wholly dependent. As an urbanite from boyhood, I have only seen lambs occasionally. My last lamb sighting was on a trip in England. While running through the beautiful countryside, some of these absolutely adorable little creatures arrested me on the roadside. The aww-factor was off the charts!

John the Baptist, the forerunner of Jesus Christ, when seeing him among the crowds cried out, “Behold, the Lamb of God!” Now, the above symbolism rang true for Jesus. He was the epitome of harmless good. He was the man of peace, through and through. But Sacrificial_Lamb_of_God_006there was much more to the lamb-symbolism for Jesus.  The image God gave in the lamb-symbolism was also one blood and gore, because the Old Testament lamb was raised to be a victim. A sacrificial victim.

Why? Is this just a crude hold-over from primitive, superstitious peoples? Are we moderns right to say we have moved on from these gruesome ideas? Really, is the meaning of the cross still meaningful?

Join us as we consider these issues in our Sunday morning service on May 6. 

 

untitled“Now it came to pass in the days when the judges ruled, that there was a famine in the land. And a certain man of Bethlehemjudah went to sojourn in the country of Moab, he, and his wife, and his two sons” (Ruth 1:1).

It was once asked, “Can anything good come out of Nazareth?” So in the same way, one might ask, can anything good come out of such dark, evil days, the days “when the judges ruled?” After all, though the era of the Judges was marked by heroic underdog-victories and feats of superhuman strength, yet they were spiritually and morally backwards. The days of the judges were days in which “there was no king in Israel,” and when “everyone did what was right in His own eyes.”  Those were days of gross idolatry, of tribal civil war, days of foreign invasion and occupation, and of shocking moral abominations. But in these days, there was a great story, the story of Ruth.  Following the Book of Judges is this small, precious pearl, the Book of Ruth. Like a diamond shining in the rough.

Really, it is the answer to the book of Judges! “Where sin abounds, grace does much more abound.” Though Israel had sunk so low, yet God stepped in.  Through Ruth the Moabitess, the unlikely convert to the God of Abraham, God restored life. He revived a family on the brink of extinction. And he established the house from which David came – and David’s seed, the Lord Jesus Christ!

Can anything good come out of such evil times?  “Come and see.”

“He manifests his comparative glory; “Thou art more excellent than hills of prey: fairer than the sons of men;” the bride, the believer sees him as the apple-tree among the trees of the wood, every way incomparable. Whatever he be compared to he excels it; if he be a lily, he is the lily of the valley; if he be a rose, he is the rose of Sharon; if he be a plant, he is the plant of renown; if he be a physician, he is the physician of value; if an advocate, he is an advocate with the Father; he is represented without any parallel.”

-Ralph Erskine (1685-1752)

Close-up_of_Sirius“What shall I say! And how shall I describe this Birth to you? For this wonder fills me with astonishment. The Ancient of days has become an infant. He Who sits upon the sublime and heavenly Throne, now lies in a manger. And He Who cannot be touched, Who is simple, without complexity, and incorporeal, now lies subject to the hands of men. He Who has broken the bonds of sinners, is now bound by an infants bands. But He has decreed that ignominy shall become honor, infamy be clothed with glory, and total humiliation the measure of His Goodness.”

-John Chrysostom (c. 349-407)

pulpit-1In our worship, God’s Word is primary. We commit ourselves to reading God’s Word, proclaiming God’s Word, singing God’s Word, and sacramentally observing God’s Word.

We generally devote time to the public reading of holy Scripture, one chapter from the Old Testament and one from the New. This is a tragically neglected element of worship in modern Christianity and one that ought to be central in public worship (Neh. 8, 1 Tim. 4:13).

Our sermons are generally expository, sequentially studying a book of the Bible, verse by verse. This has often been called the practice of lectio continua in the history of the Church. It binds the preacher to study each verse in context, to find the grammatical and historical meaning. It keeps him from the danger of reading into the text what he wants and requires him to speak the whole counsel of God to the people of God. We cannot cheapen God’s Word by ‘cherry picking’ what we like and leaving the rest.

Yet, our afternoon messages are sometimes topical, on practical subjects. Even then, it is our concern to anchor the lesson in the Word of God, that our minds may be shaped by the mind of the Spirit speaking in Scripture.

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untitledUn escultor se sienta en su taburete, con las mangas enrolladas. Se extiende la mano y se afianza del barro, frío, pasivo y sin forma. En el torno, él gira y le da forma al barro, elaborándolo según lo que existe en su ojo mental. Está en control total, experto en su arte. Es el señor del barro, y el producto es completamente suyo.

Todos los escultores humanos no son más que una imagen borrosa, una sombra, de Dios. El es el Escultor Supremo, haciendo los mundos, formándolos según el patrón y uso para que él los ha predeterminado. La Escritura confirma lo que la naturaleza enseña: Dios es soberano, obrando su absoluta voluntad.

Esto se extiende no sólo a la tierra inanimada o al reino animal, porque Dios es también el Escultor del hombre. Tiene un propósito predeterminado para sí, un propósito tal como le gusta. Ahora, mirando los escombros de la historia humana, puede parecer que el propósito ha fracasado. Satanás secuestró el proyecto humano, y Adány Eva quedaron arruinados. Claro está. Pero en el análisis final la voluntad de Dios no puede ser frustrada. Si fuera posible, lo degradaríamos a Dios. Despojado de la omnipotencia, él viviría no como el Formador, sino como el formado. ¡Pero Dios es Dios! “El ha hecho todo lo que le ha gustado.” Adán y Eva, complícitos con el Diablo, abusaron de su libre albedrío, y nosotros en ellos. Además, como sus descendientes, les seguimos. Pero esto no lo sorprendió a Dios. Dios ya desde la eternidad pasada determinó que el hombre cayera en el pecado y la miseria, y hasta esto cumpliría su propósito. “Conocidas de Dios son todas sus obras desde la fundación del mundo.”

Y desde antes de todo tiempo, Dios escogió del barro de la humanidad cierto número de hombres y mujeres todavía no nacidos y no existentes. El determinó formarlos y no otros en vasijas sobre las cuales derramaría merced y gloria eterna. Luego Dios también escogió soberanamente que lo demás de la humanidad fuera designado para la ruina eterna por sus pecados concretos. La vida eterna y la muerte eterna . . . éstas Dios nos las presenta como los dos destinos invisibles para las cuales este mundo no es más que una breve preparación. Algunos irán al cielo, mientras que otros serán hundidos en el infierno. ¿Y por qué? Porque Dios es el Escultor Supremo. Es el Determinador de todo. O, en breve, porque Dios es Dios. “Toda obra del Señor tiene un propósito; ¡hasta el malvado fue hecho para el día del desastre!”

Esto los ofende mucho a los hombres pecaminosos. Pablo, anticipando esta protesta, escribió, “Respondo: ¿Quién eres tú para pedirle cuentas a Dios? ‘¿Acaso le dirá la olla de barro al que la modeló: “¿Por qué me hiciste así?”’ ¿No tiene derecho el alfarero de hacer del mismo barro unas vasijas para usos especiales y otras para fines ordinarios? ¿Y qué si Dios, queriendo mostrar su ira y dar a conocer su poder, soportó con mucha paciencia a los que eran objeto de su castigo y estaban destinados a la destrucción? ¿Qué si lo hizo para dar a conocer sus gloriosas riquezas a los que eran objeto a su misericordia, y a quienes de antemano preparó para esa gloria? Esos somos nosotros, a quienes Dios llamó no sólo de entre los judíos sino también de entre los gentiles.”
Ciertamente podemos apretar los dientes, agitar el puño y protestar hasta el último grado. Pero Dios es Dios. El hace lo que le gusta. “Muchos son los invitados, pero pocos los escogidos.” “Tengo clemendia de quien quiero tenerla, y soy compasivo con quien quiero serlo.” ” . . . predestinados según el plan de aquél que hace todas las cosas conforme al designio de su voluntad.”

Si usted se enoja ante esto, usted está en peligro. La voluntad de Dios es irresistible. Usted puede echarle la culpa a Dios, pero Dios queda sin culpa. Todos sabemos que Dios no nos hace pecar; no lo hace nadie. Pero usted lucha contra Dios sin ser forzado; usted camina por la ancha senda a la destrucción por su propio libre albedrío.

Pero así como el sol ablanda algunas materias y endurece otras, Dios puede tomar esta doctrina solemne de la predestinación y emplearla para efectuar una respuesta muy distinta. El Señor está siempre ante su banco de trabajo. El usa varias herramientas para su propósito. Y hasta esta herramienta, con sus filas agudas, dentadas, está a su disposición. Quizás aun ahora él está haciéndole a usted humilde. Quizás aun ahora está infundiendo temor y ansiedad espiritual. Quizás hasta ahora usted nunca haya pensado en su destino eterno, y mucho menos la perspectiva horrible del infierno. Pero quizás ahora está pensando en ello. Y ahora usted debe ser salvado.

Clame a Dios. Invoque su nombre. Y haga mano de ese único nombre que él ha otorgado entre los hombres mediante el cual pueden ser salvados, el nombre de Jesucristo.

ConfesionDeFeDeWestminster_FINALEstamos regalando cinco copias de La Confesion de Fe de Westminster (1646) y El Catecismo Menor.  Si vives en Rhode Island y tienes una posicion como lider or de servicio en una iglesia local, te lo deseamos dar.
La Confesion de Fe de Westminster es una declaracion clasica de la fe evangelica, reformada, escrita por Puritanos Ingleses.  B. B. Warfield (1851-1921) del Seminario Teologico de Princeton escribio, “Los Estandares de Westminster….son la declaracion mejor guardada, de mayor precision y riquesas que jamas fue escrita de todo lo que entra en la religion evangelica, y de todo que se tiene que salvaguardar is la religion evangelica permanecera en el mundo.”
Los primeros cinco que soliciten por email incluyendo una direccion postal recibiran las copias.  Y si tienes interes en explorar la fe reformada, ve estos videos.  Tambien tendria gusto yo visitar contigo.
E-mail: mjives dot refparish at gmail dot com
Texto: 515 783 5637

We are giving away five copies of the Westminster Confession of Faith (1646), bound with the Larger and Shorter Catechisms and other material.  If you live in Rhode Island and hold a position of leadership or service in a local church, we want to give this to you.

The Westminster Confession is a classic statement of the evangelical, reformed faith, written by English Puritans.  B. B. Warfield (1851-1921) of Princeton Theological Seminary wrote, “The Westminster Standards . . . are the richest and most precise and best guarded statement ever penned of all that enters into evangelical religion, and of all that must be safeguarded if evangelical religion is to persist in the world.”

The first five to e-mail a request with mailing address will receive the copies.  Reply to mjives dot refparish at gmail dot com.

Some robust natural theology, courtesy of the redoubtable Mr. Sherlock Holmes (from The Naval Treaty, by Sir Arthur Conan Doyle).

* * * *

“What a lovely thing a rose is!”

He walked past the couch to the open window and held up the drooping stalk of a moss-rose, looking down at the dainty blend of crimson and green. It was a new phase of his character to me, for I had never before seen him show any keen interest in natural objects.

“There is nothing in which deduction is so necessary as religion,” said he, leaning with his back against the shutters. “It can be built up as an exact science by the reasoner. Our highest assurance of the goodness of Providence seems to me to rest in the flowers. All other things, our powers, our desires, our food, are all really necessary for our existence in the first instance. But this rose is an extra. Its smell and its color are an embellishment of life, not a condition of it. It is only goodness which gives extras, and so I say again that we have much to hope from the flowers.”

“Find the door of your heart, you will discover it is the door of the kingdom of God.”

-John Chrysostom (c. 349-407)